Cuando la escuela no sabe cómo verte: el niño con altas habilidades que el sistema no acompaña
Tu hijo termina los ejercicios antes que nadie y se pone a molestar a sus compañeros. O se niega a hacer tareas que le parecen ‘demasiado fáciles’. O simplemente se desconecta — mirando por la ventana, viajando a algún lugar más interesante que el aula.
Y el colegio te llama. Otra vez.
Lo que pocas veces se dice claramente es esto: el problema no siempre está en el niño. A veces, el problema está en el encaje entre un niño extraordinariamente capaz y un sistema que no fue diseñado para él.
La identificación que no llega
Uno de los hallazgos más preocupantes de la investigación reciente es la sub-identificación de niños con altas habilidades que también tienen dificultades del neurodesarrollo. Un estudio publicado en Education Sciences en 2024, que analizó datos de miles de estudiantes en Estados Unidos, estimó que entre el 17% y el 18% de los alumnos con dificultades de aprendizaje que deberían estar en programas para superdotados, simplemente no están identificados.
Son niños que, por sus dificultades visibles, no llegan a ser evaluados por sus capacidades. O niños cuyas capacidades ‘compensan’ sus dificultades hasta que la exigencia académica sube y el sistema colapsa.
Fuente: Barnard-Brak et al. (2024). Special Education Status and Underidentification of Twice-Exceptional Students. Education Sciences, 14(10). https://doi.org/10.3390/educsci14101048
Lo que la escuela necesita que hagas tú
No ir a quejarte. Ir a educar.
Esto no es sarcasmo — es una estrategia real. Muchos docentes no tienen formación específica en altas habilidades, ni saben qué adaptaciones pueden funcionar para un niño con este perfil. Tu papel como padre no es exigir que lo sepan todo, sino aportarles información concreta.
Lleva datos, no solo intuición
Si tienes una evaluación, un informe psicopedagógico o cualquier documento que describa las capacidades de tu hijo, compártelo con su tutor o tutora. No para demostrar nada — sino para construir un lenguaje común.
Propón, no solo pide
‘¿Sería posible que cuando termine la actividad, Miguel tenga una tarea de profundización en lugar de repetición?’ Es más fácil decir sí a una propuesta concreta que a una demanda abstracta.
Crea alianzas, no frentes
El maestro que tiene a tu hijo también tiene 25 estudiantes más. Cuando lo tratas como aliado — no como adversario — la conversación cambia.
¿Y si el colegio simplemente no puede?
Hay escuelas que, a pesar de la buena voluntad, no tienen los recursos ni la formación para acompañar bien a un niño con altas habilidades. Reconocerlo no es rendirse — es información que necesitas para tomar decisiones.
Evaluar un cambio de centro, buscar actividades extracurriculares donde tu hijo se encuentre con pares intelectuales, o considerar enriquecimiento complementario son opciones legítimas, no derrotas.
Porque el objetivo no es que tu hijo sobreviva la escuela. Es que la escuela sea un lugar donde pueda, aunque sea en parte, ser quien es.
💡 Antes de la próxima reunión con el colegio, anota en un papel: ¿qué necesita mi hijo para que el aula sea un lugar más habitable para él? No lo que debería ser diferente — sino lo que podría ayudar. Ese papel es el inicio de una conversación productiva.